dom. Jul 12th, 2020

Selección poética de Cristian Camilo Cervantes

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Estudiante de filosofía y un traidor al academicismo dejándolo por la incertidumbre ensangrentada en las calles con sus vicisitudes cotidianas donde la urbe capitalina bogotana está distada de una alegoría al asesinato mental y la psicología del desencanto y de los desamores reconquistados por la miserableza humana. Un ciudadano de a pie tomando partido de la infestación social  con los dientes en los bolsillos y las encías a cambio de unos centavos vitalistas en disonancia con las realidades lejanas y purificadas en la santificada nadería reescribiendo de la manera más oportunista  afamada la pesadumbre y el anti hedonismo como una coexistencia a mi nada obsesivamente a la trascendencia falsificada en esperanzas tardías e imprescindibles atendiendo al quehacer y muchos  de los por qué diagnosticados en mi enfermedad romanticista  dotada sencillamente entre la espontaneidad y la elocuencia sencillamente conflictiva en su inocencia. Me consagro un impaciente frente a las siluetas rebuscadas en los  escombros obstinados  que aún prometen el deseo negado de mí resplandecer eternamente, que es conmigo y con la inmortalidad. La poesía.


POESÍA


Esta generación observará que:

La luna es una bomba atómica,

que a las estrellas les da sangrado intensivo

el sol es el nuevo anti cristo del caos

Mi vida es mendiga y me emborracho con agua de panela arsénica y un poco de pan con moho repletas de moscas veraneadas

El caminar es la afluencia entre la penumbra y la muerte, mi vida.


El citadino

Bajo mi escasa  piel se esconde mi infancia que tiene voz de un niño

llorando mientras recorre con su triciclo los lamentos de su madre,

huérfana mujer desconoce  lo que ha engendrado en ese parto existencial

¿Si un niño ingenuo o un  estúpido con una máquina de escribir?

Tus ojos le lloran al ruido inminente de la lluvia,  mi bebe ya no balbucees más, es suficiente. Vete de mis tiempos y de  mi memoria y

recoge de una buena vez tus lágrimas  que la sangre son tus canciones de cuna.


¿Y entonces qué prefieres  madre?

No tengo alma porque el cielo es atemporal

no tengo ojos porque los inocentes ya no son niños

no tengo besos porque la luna recela del fuego de los planetas

no tengo prisa porque el monologo salvajista del hombre me produce tedio

no tengo esperanzas porque ya nadie da de comer a las palomas

no tengo firmeza porque las trivialidades me aplastaron

no tengo amor porque la verdad es amante del caído

No tengo a nadie porque la biología insistía en morirme a los nueve meses de parto abortados a mis 22 años, nacer y morir es pobreza intangible  que purifica el dantesco paraíso de los que apenas comienzan a dilatar sus pupilas.

No tengo como suicidarme porque no tiene sentido dispararse el alma con un silenciador.

No tengo como caerme de la tierra porque en sus  brazos infeliz es el viento


Prometedoras ausencias

El baño de mi casa esta destruido por una inundación metafísicamente imprescindible y lejanamente sórdida,

Como una apuñalada espiritual que me recuerda a mis años en que fueron

Perdidamente negados,

 Su infantilidad por desunir cosas  tan imperecederas como unos pedazos de vidrio regados debajo de mis pies

Y como la sangre  más blanca que la pureza de los pobres.

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