Mie. Abr 1st, 2020

Los subterráneos: La obra romántica de Jack Kerouac

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Por Juan Andrés Gutiérrez

Reconocemos la pluma magistral de Jack Kerouac, conocido por ser el autor de la novela que dio vida a la generación beat “En el camino”. Kerouac construyó su obra partiendo de sus vivencias, sus romances, sus viajes por la mítica ruta 66, su afición al alcohol y a las drogas. Su vida no era una fábula, no era un cuento, Kerouac no había construido un personaje, un imaginario de poeta o escritor polémico. La vida de Kerouac era el exceso, solía atravesar todo el país en busca de nuevas aventuras, recorría Denver bajo caravanas de camiones; acostado, mirando las estrellas buscaba a la vida o a la muerte en los sembradíos.

El Jack de la ruta 66 es un forastero, un gitano que anda como Rimbaud, con los bolsillos rotos, soñando con constelaciones y mensajeros que agitan su mente, el Kerouac de la ruta 66 no tiene dios, no tiene amores, la carretera es el olvido de todo, no hay deudas, no hay huellas que perduren, todo es consumido por el rugido del motor. La imagen de Kerouac se difumina, mientras baja el sol de la tarde y la ruta se plaga de jóvenes viajeros en busca de un destino a nuevo México.

Aunque la imagen que tenemos de Kerouac está ligada a su alter ego “Sal Paradise” y los espíritus de los Beat que circundan en “En el camino” con nombres fantasmales. Otro es el Kerouac que habita en los subterráneos, un Kerouac que se sumerge en los círculos de artistas y literatos de la época, para encontrarse con un grupo de jóvenes revolucionarios de las letras. Entre ellos, una joven distraída y un poco lunática, es Mardou, una mulata, adicta a la morfina, a la depresión, a las citas esporádicas con su psicólogo. Está loca, es más joven que Kerouac.

De lo único que sabe la voz sin rostro de los Beat en los subterráneos, es de borracheras, encuentros homosexuales, salidas a media noche; para Kerouac, Mardou es una mujercita sin gracia, una más en el rebaño, una más que asiente con la cabeza las peticiones tristes del joven escritor. La joven, mulata, pierde la cabeza por la bandera e insignia de los subterráneos, pero Kerouac, no la ama, no hay amor en el corazón de Kerouac para Mardou.

La obra de los subterráneos transcurre en las noches de la agitada San Francisco de la mano de Leo Percepied y Mardou Fox, un amor perdido por los excesos del joven escritor que encuentra a última hora el amor en los brazos de Mardou en un momento en que todo languidece bajo la luz de la luna. Los subterráneos nos muestran la fragilidad del amor, es una contra novela que destruye todos los principios románticos inculcados por la televisión y las novelas románticas apegadas a los patrones clásicos. Aquí no hay ideal, no hay un amor sublimado, la imagen que tiene Leo, la primera impresión de Mardou es un simple interés intelectual en medio de un rechazo, el amor para Leo no es el objetivo principal de su existencia, primero está la escritura, las noches bohemias, sus amigos, las experiencias, su vida y el fracaso inminente de su existencia,

Leo obedece a la noche, a sus impulsos, mientras Mardou se inyecta morfina y abandona su casa desnuda sin saber dónde ir, acosada por el recuerdo de su padre ausente, Leo goza cada momento con los artistas y sus compañeros del viejo suburbio, las experiencias lo llevan a entablar una relación con la joven Mardou, estará a su lado, dudando si en realidad le gusta, si en realidad la ama. Será, después de sufrir muchas noches en soledad la ausencia de Leo, de ser abandonada en un taxi, viejo, en medio de una borrachera, de sufrir las noches turbulentas y enloquecidas por las drogas y el alcohol, en ese momento, Leo pondrá los ojos en Mardou.

Será muy tarde, cayó la noche para ambos, pero en especial para nuestro ingenioso Kerouac. Un joven perspicaz y atractivo se abisma en el grupo de escritores produciendo una ruptura en el corazón de la joven mulata, comienzan los juegos, el interés, las miradas y en una noche de borrachera y drogas, en la ausencia de Leo, La joven Mardou termina en la cama con el nuevo integrante de los subterráneos,  aunque Leo intenta buscar a Mardou por días, las luces de su alma, están apagadas, las paredes desdeñadas y las cortinas rasgadas, Mardou ya no es la misma, Leo no aceptará una infidelidad por eso, acabará con todo, con la imagen, con el amor, con las ilusiones y arrojara del barco de sus sueños  a la joven amante. Abandona a Mardou.

Los subterráneos no acompañarán, no apaciguarán el dolor del corazón de Leo, no lo consolará la droga, el alcohol, la morfina, las prostitutas, los Gays de San Francisco, los consolará el único ejercicio reparador para un alma viajera. Escribir un libro.


Juan Andrés Gutiérrez

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