mié. Jun 3rd, 2020

La muerte de Dylan Cruz: El símbolo de la lucha estudiantil colombiana

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La muerte de Dylan Cruz: El símbolo de la lucha estudiantil colombiana

Un joven de dieciocho años, humilde y con pocas oportunidades, estaba a punto de graduarse de bachillerato, estudiante de un colegio publico de la ciudad de Bogotá, en pocos días recibiría su grado; como la mayoría de los jóvenes, soñaba con estudiar, prepararse y ser un profesional para emprender su propio rumbo. Es la historia de Dylan Cruz y de muchos jóvenes colombianos marcados por la desesperanza en una sociedad que no les ofrece oportunidades, una sociedad que cierra sus puertas y que asfixia con sus manos de acero las ilusiones, hoy nos encontramos con la muerte, la muerte de Dylan a manos del escuadrón antidisturbios.

Las protestas que emergen en la sociedad colombiana son un síntoma no solo en la patria del sagrado corazón, toda Latinoamérica arde en llamas, cansados de la miseria, la exclusión y la falta de equidad. Es por eso, por lo que la juventud colombiana se ha levantado ante las reiteradas amenazas del gobierno, amenazas que buscan eliminar las pocas garantías en la educación y en la vida laboral. Las marchas han nacido del corazón del pueblo y simbolizan el hastío y el cansancio de una sociedad sumergida en un barril sin fondo.

Madres, niños, ancianos, todos se han sumado a la movilización en la defensa de sus pensiones, la educación de los más pequeños, las generaciones futuras, en defensa de los jóvenes y su reivindicación laboral, por eso no es de extrañar que un joven como Dylan Cruz asistiera a una marcha y protestara por sus derechos.

Estoy seguro, nadie se imagina encontrar la muerte en una aglomeración de personas no tan significativa como el día que murió Dylan Cruz, si observamos el desarrollo del paro nacional han existido puntos álgidos, candentes y peligrosos en plena manifestación, tal es el caso de los actos vandálicos que se vivieron en patio bonito o en suba, no era el mismo caso de Dylan, una aglomeración no numerosa protestaba en el centro de la ciudad, no significaba un peligro para el ESMAD, no era un riesgo, jóvenes de 18 años corriendo y alejando las bombas lacrimógenas, Dylan no debía morir, Dylan no debía morir, no eran vándalos, no eran saqueadores, eran estudiantes, no tenían derecho en arrebatarle la vida, no se encontraba armado, no se encontraba en una situación de suma violencia, lo mataron.

Hoy veintiséis de noviembre nos queda la sensación de pérdida, la sensación de encontrar a cualquier familiar, a cualquier amigo muerto en las marchas, es necesario escuchar a nuestros estudiantes, a las nuevas generaciones, no podemos condenarlos y derramar sobre ellos la maldición que por muchos años hemos soportado sobre nuestra espalda. Le arrebataron la vida a un inocente, a un estudiante, todo pudo evitarse, no necesitábamos reformas a nuestra pensión, los jóvenes no necesitaban ganar menos del mínimo, no necesitábamos más reformas tributarias ¿Para qué?

Hoy la juventud salé a las calles, familias enteras, colombianos descontentos buscando una oportunidad para mejorar su calidad de vida en este país, cada uno de ellos es Dylan Cruz, tan solo buscamos poder vivir, estudiar y trabajar, ser felices, cumplir sueños, hoy Dylan no podrá cumplir los sueños, yace muerto.  

Juan Andrés Gutiérrez
Docente, poeta y gestor cultural

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