mié. Jun 3rd, 2020

Hoja Negra y Juan Andrés Gutiérrez: Su Poesía

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Poeta, escritor y gestor cultural (Director de hoja negra) Licenciado en educación artística, especialista en gerencia de instituciones educativas. Docente de artes plásticas y periodismo del magisterio. Director de Recitales góticos (2008) Poesía independiente (2010) Hoja Negra (2018), Autor de los poemarios: Bilis negra (2014) El destierro de la vida (2019). Cuarto puesto y Mención de honor por el poema: mientras tú, mi amor, tienes a Miami Beach en el concurso de editoriales Cean (Argentina). Juan Andrés ha sido invitado al 5º festival de literatura de Bogotá, festival literario palabras y caminos, Festival de la luna (Chía), Festival internacional Gabriel García Márquez. Invitado a la feria del libro 2019 (Casa de poesía Silva). Invitado a la semana de pedagogía infantil como ponente, bajo el marco de infancias recuperadas en la universidad distrital (2012). Invitado a la Universidad del rosario de la mano de la fundación las filigranas de perder (2008). Invitado al Bibliocamp 2017 en la biblioteca de la universidad distrital sede de ingeniería. El primer evento de poesía en el Salón del ocio y la fantasía se gestionó por mano de Juan Andrés Gutierrez, actualmente cuenta con una cifra maratónica en la capital, más de 186 eventos de poesía organizados en Bogotá.

HIBERNACIÓN

Las medias,
Los pantalones,
El balón de basketball,
Las pastillas en fundas plateadas,
La música de Chopin,
La sabana y la caries negra,
Detergente, cartas del tarot,
Pepinillos, migas de pan,
Caracoles, cenizas,
Todo en conjunto,
En un profundo desorden
Mi cabeza por acá
Mi alma por allá,
No tengo la fuerza para ordenar mi recámara,
No tengo el valor para levantar mi cadáver,
En el espejo bruma, bruma calcinada…
Hace una semana no lavo mis dientes,
Caerán dos o cuatro,
No necesito a Buda ni a Jesús,
Busco la llave en mi bolsillo de fantasma.
Caerán dos o cuatro
Con mis encías descubiertas

¿Me amarás en el tugurio?
¿Me amarás en la caverna?


EL PATIO ROJO

Han pasado tres horas,
Y las horas parecen
frutas descompuestas sobre la mesa.

Hace tres horas abandonaste
la ambulancia…

aullidos de lobos,
gallos mudos, zorras gruñen…
tu pie sobre el umbral.

Marcas tu ropa,
tu nombre en cada prenda
en una bolsa gris
tus pertenencias,
tus cordones.
La noche incesante
con alaridos profundos…

El pabellón de mujeres
no te espera,
abren las puertas para ti
las puertas del patio rojo,
con violadores,
asesinos,
esquizofrénicos,
curas que se masturban…

El patio rojo
es el valle de sombra de muerte,
¿dónde está dios?
¿dónde está el mesías?,
en el patio rojo,
Dios es un esquizofrénico
que vende cigarrillos
en la sección norte,
un adicto al Crack.

Pasará una semana
antes que levantes
el teléfono rojo,
del patio rojo,
antes que te retiren
la Quetiapina
y las gotas de Clonazepam.

Es la una de la mañana,
la maquina de escribir
carbura y gruñe como bestia
de cobre.

¿dormirás?



No tengo piel y sufro,
el viento golpea
con sus pequeñas piedrecitas saladas
mis huesos,
en el suelo las cáscaras
son llevadas por los Alcátraces
alto, muy alto, a las montañas.
Ellos alimentan a sus polluelos
con mi alma triste, con mi piel de fauno.



ALZHEIMER

Olvido las llaves

al salir de casa,

olvido el nombre

del algodón que forma

dinosaurios en el cielo,

olvido el algodón,

su carácter blanco,

suave y puro…

una mota de polvo.

Olvido la calle y su nombre,

la placa de casa,

los pasos dados

y la marca de mis pantuflas

azules,

no reconozco mi rostro,

ni la bata blanca,

áspera,

ni la baba que cuelga

en la comisura de mi labio.

No sé si nací en Viena

o en Praga,

si la prostituta que me acoge

es mi madre o una amante,

olvido todo, perdido,

como un cisne

ciego

que es empujado

por la corriente y el olvido.

Olvido… olvido…

olvido hablar…

Silencio.



REBELIÓN

Abandono mi dios interior,
Ángeles y serafines,
Tronos y dominaciones,
Coros y potencias angélicas,
Arrojo de mí los frutos del espíritu:
Gozo, paz, paciencia, benignidad
Bondad, fe, mansedumbre, templanza,
En cambio abrazo los frutos de la carne:
Adulterio, fornicación, inmundicia,
Lascivia, idolatría, hechicería, enemistades,
Pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, herejías,
Envidias, borracheras y orgías.

Dejo el bien en mi mesa
Para días futuros,
Me niego a fallecer crucificado
De cabeza o con los pies clavados,
Apedreado o con la cabeza cortada,
En un foso de leones
O en una cantera olvidada,
Desciendo de la cruz y abofeteo a los romanos,
Antes que la piedra rompa mi cabeza
Asestaré con mi mazo un golpe en su cuello,
Me vestiré con ropas indignas,
Provocaré odio, la afrenta en la muchedumbre,
Entonces aclamarán mi nombre,
Y escucharán la explosión de la pólvora,
La rebelión de los dioses olvidados,

La rebelión de los dioses humanos,


La muerte es de ustedes.



INVITACIÓN A LA LOCURA

Hay días en que tu rostro

es blanco y suele perderse

en laberintos y pasillos,

en muros levantados

con adoquines de mármol,

hoy tus ojos se abren al mundo

pero el mundo es una bola de harina

suspendida en un gran caldo negro,

hoy cerramos los restaurantes

de la avenida principal,

sellamos las licoreras,

las tabernas y los moteles,

abrimos las puertas del viejo sanatorio

para que la juventud entre,

conocerán las drogas,

los electroshocks, los cuartos de aislamiento,

los pabellones de mujeres,

las alucinaciones, las profecías,

entonces tus ojos engendrarán

un poeta.



EL COLGADO

Cuelgo mis pies de un sauce,

observando el infinito

mi sangre hierve.

Sostenido por la luna,

los pliegues de mi pantalón se encojen,

el árbol destila savia,

hay vida.

Expío mis penas,

mi enfermedad, mi locura,

azotándome en el tiempo,

soy una esfinge inmóvil,

sedienta, con dolor en mi pierna.

¿Cuándo desataré el nudo?

¿Cuándo bajaré del madero?

¿Cuándo retornaré a la vida?



I

Madre dice que antes de parir mi armazón frágil y melancólico, un alacrán le aguijoneó el ombligo, fueron dos punzadas con un falo negro e infecto que le produjo una hinchazón desmedida y amenaza de aborto. No recuerdo bien mi nacimiento ni mi muerte, una vieja prostituta fumando tabaco, abriendo las paredes carnosas y un indio ebrio golpeando mi frente con ramas de ortiga. Nunca retorné al vientre, no puedo regresar a la cuna, el óvulo es un cajón de madera, nacer es morir.

II

Cuando abrí mis ojos no vi a madre, un indio escupía ron en mi rostro, las hadas prometen fortuna, sus babas solo profetizaron desastres. A mis quince años creí que poseía el don del chamanismo, intenté leer los animales, cada animal tenía un mensaje, un significado, un tótem y un poder único, el lenguaje de los dioses. Indio Borracho una tarde escupió de nuevo ron en mi rostro.




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