Mie. Nov 20th, 2019

Poemas de Elena Angelovna (Nuevas voces)

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Nacida en Bogotá, Colombia el 16 de junio de 1995. Vivió toda su vida en su ciudad de origen donde pasó su infancia y escolaridad. Durante su adolescencia se dedicó a cultivar su gusto por la literatura y comenzar a redactar algunos de sus primeros escritos, los cuales terminaron por ser quemados por ella misma en el patio de la casa familiar.

Más tarde realizó estudios de Comunicación Social y Periodismo en la Fundación Universitaria Los Libertadores desde 2012 hasta 2015. Se graduó con parcial rapidez hacia comienzos del 2016 y desde estas fechas hasta pasada mitad de año trabajó en la redacción y argumentación de una tesis de maestría de derechos humanos.


POEMAS


Fallo 4

Soledad, decadencia, silencio.
La realidad se hace inhabitable,
los latidos del corazón insoportables,
la sangre fluye por las venas con parsimonia
el daño es inminente y crece,
surge desde el fondo de la cama
o de las tripas, yo qué sé.

Y lo inunda todo de este gris,
de este humo que solo estos ojos pueden ver
bailan figuras entre las sombras
cuando menos lo pienso
su baile seductor me ha poseído,
estoy viendo el techo y si me preguntaran cómo es
seguro ni recuerdo el color.

Estoy y no estoy,
vivo y no vivo,
se derrumban las paredes,
se caen los sentimientos,
los futuros se parten a la mitad.
Las palabras van perdiendo significado.
La vida pierde significado,
los días pierden el sentido,
y deseo olvidarlo todo
todo se ha ido,
todo se diluye,
todo muere.

Es el fin,
esto es todo,
me doy golpecitos en la espalda:
hiciste lo que pudiste, nena.
pero no es suficiente.
nunca es suficiente.


Las tardes son todas diferentes y escurridizas
resbala algo de rojo aquí
algo de naranja allá
algo de sol aquí
algo de luna allá
la gente pasea por este puente
jamás se detiene a mirar una tarde
la vida es tan corta y oh,
presurosa
inestable
etérea
importante
fugaz.


Hoy estoy mirando la tarde
desde este puente
y mañana me tiro al abismo
bajo otra tarde,
otro azul, otro gris, otras nubes

¿lloverá?
no sé.
¿habrá sol?
¿hará frío?
hoy vivo,
mañana mato,
pasado muero.

Así siempre,
así todo,
así la vida y la muerte como un atardecer
nadie aprecia nada,
nadie sabe la mitad exacta del día y la noche
la definen como una transición,
el amarillo se funde con el naranja
y el naranja abre paso al azul oscuro de cada noche
¿dónde está el equilibrio entre los dos?
¿dónde puedo pararme en la mitad exacta de la vida y la muerte?


Todos llaman vida a esto tan efímero
este caminar vagante,
esta tarde escurridiza,
a la sonrisa hipócrita,
a los mensajitos de autoayuda,
a las fotos con gafas bajo el sol,
a un cartón,
a escudarse bajo un título,
a reducirse a una palabra:
llámese vicioso,
llámese poeta,
llámese viajero.

Y pensar que la verdadera vida vaga por ahí
con una paloma bañándose en un charco
con un momento de verdadera gratitud,
con el cerrar de los ojos cada noche,
con tener pena de la mirada del otro,
con las ganas de descubrir las pupilas,

leer otro libro al que llaman alma.


Fallo 10

Del lago de los reyes brotó un amor
entre flores de cempasúchil

Desconocidas historias de dioses
y volcanes
triste monarquía prehistórica que late
en la última parada del metro: tláhuac.

De tu boca salen estas historias.
Siento brotar años de tradición oral
y yo ajena a estas tierras
comprendo que la vida es etérea,
pero el amor no.

El amor de entonces, no.
El amor de ahora tampoco.

El sentimiento renacido
entre estas aguas quietas
a las que vienes a pensar
ha venido a visitarte.
habita entre tu pecho y el mío
cuando nos acercamos.

Y a pesar de que este momento,
nuestras manos,
el tacto,
las miradas,
sean cosas que
solo sepamos tu y yo
y que no seamos reyes
de ninguna tierra
me percato que los dioses
también lo saben
Y nos ven
nos sienten fluir
en este lenguaje sin palabras
este sentimiento ineludible

Y tal vez solo un día
después de la muerte
se compadezcan de nosotros también:
nos reunirán.

Harán una fiesta en el atardecer
al lado del lago de los reyes
entre trajineras
y flores que parecen de terciopelo

Otro día de muertos
nuevas velas
y nuestras almas
ya no tan desgraciadas
ya no tan alejadas
podrán sostener sus manos
como entonces

Podremos beber toda la cerveza,
y que se acabe el mundo:

Ya no nos afecta.


Fallo 31

Frágil y dócil
su voz es casi tan suave
como sus manos.

Se trata de una colección
de imperfecciones preciosas:
se pinta el cabello para ocultar las canas
se aplica cremas y tónicos
para alisar el rostro
y borrar las manchas del último embarazo.

Se mueve libremente
entre el tendedero de la ropa
y la cocina
la alumbra el sol
la consiente la brisa
la contempla la luna

Al lavar la loza obedece
el mismo régimen totalitario
que yo:
primero platos, luego ollas
hondo sobre pando.

Y un día se posa
una libélula en su brazo
y ella se asusta.
Ha sido perturbada
en su silente diligencia,
pero, mujer,
intenta mirar un poco atrás.

Escuchabas Queen,
adorabas esa canción de piano
que lleva tu nombre
y juro que ninguna canción
es tan conmovedora
como tú misma cuando sonríes,

Pero me es tan difícil
decirte.

Tu brazo a mi alcance
se monta en la infinidad del universo
y sé que no hay otra voz
que quieras escuchar
más que la mía;
pero Dios, otro infortunio,
me he quedado muda
y has olvidado los libros
la música
y tu propia letra.

No te preocupes madre,
ahora tengo alas
solo soy yo.

Y vine a saludarte.

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