Mie. Nov 20th, 2019

El Joker: un trastornado que sólo necesitaba ser amado.

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El 3 de octubre se estrenó EL JOKER en todas las salas del país, a nivel mundial ya se veía que Joaquin Phoenix sería uno de los mejores interpretes del más grande y retorcido villano de DC comics. Indudablemente la personificación y el papel que jugó en todo el rodaje es merecedor de todos los premios que la industria desee otorgarle.

Pero ¿por qué este Joker es tan peculiar?

La  historia se desarrolla en la ciudad de Gotham de 1981, donde Tomas Wayne es alcalde de la ciudad y corrupto a la vez, (el futuro Batman está muy pequeño y realmente es muy poco lo que escribiré de él ) y cuenta la transformación de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) en un Joker con mente totalmente criminal. Pero la historia detrás de este deseo por asesinar viene de un trastorno mental crónico sin tratamiento adecuado, al que se le añaden muchos traumas de la infancia que hacen que ese trastorno se exacerbe a lo largo de la película.

Primero que todo hablaré sobre la risa incontrolable de Arthur, quien efectivamente no tiene como detener su risa y que es totalmente notoria para todo el que está alrededor. Resulta que sufre desde muy niño de una enfermedad que hace que su risa pierda el control, tanto así, que mientras ríe a carcajadas bastante sonoras él va sufriendo por dentro de una manera que lo hace casi que vomitar, su risa le provoca nauseas y dolores musculares.

Esta enfermedad es llamada en la vida real LABILIDAD EMOCIONAL o síndrome pseudobulbar que se caracteriza por episodios de risa o llanto repentinos, descontrolados y fuera de lugar. El síndrome pseudobulbar generalmente ocurre en personas con determinadas enfermedades o lesiones neurológicas (como en el caso de Arthur que tiene un trastorno mental marcado) que pueden afectar la manera en la que el cerebro controla la expresión emocional. Tener este síndrome afecta de manera enorme la estabilidad de una persona cualquiera, ya que los demás no entienden y pueden llegar a tomar a mal esa risa incontrolable. De ahí que vengan las burlas, las miradas chocantes y hasta la agresión verbal y física de otros hacia el enfermo.

La risa puede durar varios minutos y puede transformarse en lágrimas, eso sí, sin detener la risa. Debido a todo esto, los pacientes con el síndrome pseudobulbar necesitan medicamentos. Arthur Fleck necesita de siete medicamentos diferentes para modular su risa y para no hundirse en la depresión y la vergüenza que le generan su condición, su trabajo mal pagado y la sociedad que lo rodea y lo corrompe.

A pesar de que la madre de Arthur había instaurado en él la idea de hacer feliz a la gente y de que decía “Happy” para referirse a Arthur, él nunca pudo hacer feliz a la ciudad de Gotham y mucho menos ser feliz él mismo. Trabajando de payaso sólo recibía burlas de la sociedad y era un trabajo mal pago donde hasta los compañeros payasos no lo aceptaban como era y le decían “el raro”.

Va pasando la película y los espectadores se van dando cuenta de que es un hombre ingenuo que sólo quiere hacer reír a las personas. En una escena, un compañero de trabajo le sugiere cargar un arma para defenderse de los que pueden agredirlo en las calles, y sin dudarlo le entrega el arma. (Motivo para matar al compañero payaso que le dio el arma y quien fue quien lo hizo expulsar del trabajo). Arthur siente nervios de tener el arma pero hasta un día en casa el revolver se le dispara. Este es un punto clave de la iniciación a la violencia por parte de Arthur.

Hay que tener en cuenta que los individuos que tienen un trastorno mental no deben portar armamento de ningún tipo, ya que esto puede incentivar la heteroagresión y en tal caso el suicidio. O el asesinato.

Hablando del aspecto hiperdelgado del personaje, y alabando todo el proceso de desnutrición del actor Joaquin Phoenix, los 23 kilos perdidos permiten ver a un Arthur más enfermo de lo que está, suponiendo que el personaje pese 54 kilos donde se le pueden ver las costillas, los omóplatos, los huesos y se resalten sus mandíbulas. Así que una perdida de apetito, alteraciones del sueño y depresión se pueden considerar algunos de los muchos trastornos que tiene el Joker.

Ahora bien, Arthur ama a su madre, la cuida, la baña, baila con ella, la sostiene en su enfermedad. Detesta cuando otros se burlan de su madre. Y por eso el punto de quiebre de este hombre es darse cuenta que Penny, su hermosa y débil madre es en realidad una ex paciente del Asylum Arkham donde estuvo encerrada por depresión… y otras cosas más fuertes aún.

La locura se desencadena por la mentira más grande que le había ocultado Penny a Arthur, y él termina matándola, pero aquí va la reflexión de este homicidio: Cuando amas a tu madre de una forma inigualable, perpetua, cuando la cuidas, la bañas, la consientes y la haces reír, cuando a través de los años vives para que ella viva, trabajas para que ella coma, y escuchas que te dice “Happy” por que ella te ve como el más feliz, todo se convierte en un vacío sin fondo, doloroso, cuando te enteras que tu madre no es tu madre, que era una paciente de Arkham que te adoptó, que permitía que su novio de entonces abusara de ti y te atara a un calentador mientras te golpeaba la cabeza.

Pero no todo acaba allí, lo que más enfurece y decepciona a Arthur es encontrar, luego de la muerte de su madre, una fotografía donde están escritas las palabras “Amo tu sonrisa. T. W.” ¡¡(Tomas Wayne)!!, sugiriendo que la historia de su madre adoptiva bien pudo ser cierta todo el tiempo, que Wayne sí es su padre y que éste habría encerrado a Penny en el psiquiátrico para que quedara como una trastornada que deliraba y evitar un escándalo mediático. La idea de que el Joker sea un hijo ilegítimo que no obtuvo nada de la familia Wayne es una motivación muy convincente para el odio de este personaje hacia Batman en un futuro.

La gravedad de todos los asuntos de la vida de Arthur se ven direccionados a ser un hombre VISIBLE, al que la sociedad deje de ignorar, y si bien es necesario matar para así ser visto, lo hará.

El mundo de los enfermos mentales todavía no es aceptado. La gran mayoría de personas creen que un trastornado es peligroso, que no debe ser visto como igual y mucho menos debe ser amado. Cualquiera que sea el trastorno: Esquizofrenia clásica, esquizofrenia paranoide, depresión mayor, ansiedad generalizada, traumas de la infancia, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar en manía o en depresión, problemas neurológicos como esclerosis múltiple, atrofias cerebrales y demás, son por la sociedad mal recibidos. Estamos en una sociedad mundial donde hasta una persona con cáncer es apartada de los demás. Nadie en el mundo, sólo los enfermos, saben lo que es vivir el día a día con estas patologías. Ciertamente el no tener una mano amiga, una voz de aliento, alguien que reconozca que los trastornados somos valiosos como cualquier otro que no sufre, o incluso más, es lo que necesitamos. Las ayudas psicológicas, las citas con los psiquiatras, el estar internados por meses en centros de reposo donde hay decenas de desquiciados que necesitan medicamentos y estar amarrados para encontrar una estabilidad, no es suficiente para mantenernos medio vivos o medio tranquilos.

Como quería Arthur, ser visible ante los demás, ser visible así lo tomaran como loco, como asesino, como lo que fuese, pero que alguien tomara el tiempo de preguntarle, quién eres, qué quieres, qué necesitas, no estás sólo. Tal vez un “no estás sólo” hubiese creado a un nuevo Arthur y hubiese desarmado al Joker, pero sin toda esta historia psicológica y social jamás hubiésemos tenido a este magnifico JOKER que nos hace sentir la locura, las nauseas, el dolor interno y la rabia hacia la sociedad de una manera casi que tangible.

Esta película NO es para aplaudir, esta película es para reflexionar, cada uno desde su subjetividad, pero aquí el mensaje es que todo lo que somos de grandes sea malo o bueno, es nada más que el reflejo de todo lo que construimos y de lo que experimentamos desde que somos unos niños.

Nos encanta esta película porque representa de la manera más cruda nuestra realidad como seres humanos. El desprecio que le tenemos al enfermo, al débil, al pobre.

Ojalá todo esto nos haga ser mejores personas lo más pronto posible para no tener que convertirnos alguna vez en payasos.

Escrito por GABRIELA HART

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