Lun. Oct 21st, 2019

El mago colombiano que fundó su propia sociedad esotérica. (Especiales de octubre)

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Por Juan Andrés Gutiérrez

Hace unos días, caminando por el occidente de la ciudad me topé con una carnicería, un establecimiento amplio con paredes y puertas blancas, del techo se desprendían carteles con figuras planetarias, ángeles y mensajes de superación personal.

El nombre de la carnicería estaba acompañado por un símbolo, una estrella de cinco puntas, códigos esotéricos y signos cabalísticos. Al observarlo reconocí algo extraño, la palabra “Metatron”. En el Talmud, en la Cábala, en libros como el Zohar, en las voces de algunos rabinos, Metatron es un antiguo arcángel, dual y enigmático, llamado el pequeño “yhwh” por las funciones impuestas en su jerarquía. La estrella de cinco puntas, los símbolos agrupados en su interior presentaban un talismán de protección para el negocio. Me pregunté al salir de la carnicería ¿Quién le transmitió un conocimiento oculto al carnicero? Investigando días después recordé a un hombre y su nombre en el mundo de la magia: “Samael Aun Weor”.

Samael Aun Weor es el nombre (En el mundo de la magia) adoptado por Víctor Manuel Gómez Rodríguez, un Bogotano nacido en el año 1917, Samael Aun Weor siguiendo los pasos de diversos ocultistas ingresa en los caminos esotéricos transitando el rosacrucismo, la teosofía y diversos senderos espiritistas, se sumerge en el conocimiento del yoga Kundalini, la cábala, sociedades esotéricas, astrología y la parapsicología.  

Si Norteamérica y Europa tuvo a Aleister Crowley, Colombia tuvo a Víctor Manuel Gómez, a diferencia del primero, Samael Aun Weor era descendiente de una familia pobre de la capital, su vida polémica y marcada por sus matrimonios desastrosos los llevaron a recorrer toda Colombia buscando el contacto con diversos integrantes de sociedades esotéricas. Su primera hija falleció por malos cuidados y desnutrición, Abandonó a su esposa y a sus hijos por un nuevo matrimonio. Mientras su antepasado, el mago de Europa fundó las sociedad ocultitas, las sociedades O.T.O (Ordo Templi Orientis) y las A.A (Astrum Argentum ), Samael Aun Weor fundó en Colombia el movimiento neognóstico, una secta que basa su sistema de creencia en la asimilación de diversas fuentes esotéricas y enseñanzas ocultas. Como muchas sociedades secretas y comunidades discretas y esotérica,s el movimiento de Samael se fundó en un tiempo en el que pertenecer a una sociedad ocultista era algo novedoso, la iniciación, un sistema por rangos, la exploración de la proyección astral, el kundalini, La cábala, el tarot, conocimientos de parapsicología formaban algo nuevo en la sociedad colombiana.

Novedoso o no, la verdad es que varias sociedades esotéricas se establecieron en la capital en los años cincuenta, una de ellas: la Antigua y mística orden rosacruz (AMORC), competencia directa de la Gnosis de Samael Aun Weor, los Gnósticos acusarían a los rosacruces de la AMORC de ser seguidores del sendero de la mano izquierda,  una batalla por ganar más adeptos se desataba en la secta de Victor, el mago colombiano,  condenaba a otras sectas esotérica y ellas lo tildaban de charlatán.

Hoy en día podemos encontrar la fraternidad fundada por el mago colombiano en sectas de garajes con lemas como: “conócete a ti mismo” o simplemente ”Gnosis”, una mezcla de creencias esotéricas, ocultas, fusionadas con  la era de acuario, la nueva era, la creencia en los extraterrestres y la parapsicología, la iglesia de Samael es un reencauche de filosofías  y tradiciones extranjeras, se catalogó como el cristo de la nueva era, el Aleister Crowley colombiano, el mago gris en el país del sagrado corazón, el enviado, el mensajero, un avatar, un extraterrestre reencarnado.  La idea de Aun weor no era algo nuevo, en las escrituras pablo y pedro batallan contra diversas creencias que apartan al pueblo cristiano y que causa revuelo en el pueblo judío, algunas de esas creencias provenían de diversas sectas, de diversos rabinos, los Esenios o la secta de Qumram, un poco de las creencias de los esenios fueron trasmitidas hasta nuestros días y retomadas, por las sociedades Helenisticas y diversos grupos interesados en lo oculto, entre ellos por los teósofos, especialmente por la ocultista y espiritista Blavatsky .

Pero fue un hombre, un icono, un ocultista conocido como el hombre más perverso de la historia, Aleister crowley “La gran bestia” el que inspiro a toda la nueva camada de magos ceremoniales en Latinoamérica, gozó de una fama descomunal, alabado como una estrella, aún perdura en el imaginario y vive en los mitos de la contracultura,   fue inspiración para muchas agrupaciones, desde los Guns And Roses, The Beatles y Led Zepellin, visitado por presidentes, consultado por estrellas de Hollywood, marcado por la opulencia, las orgias tántricas, la adicción a la droga y  el satanismo. Cuentan que las ultimas palabras de la gran bestia fueron “a veces me odio a mí mismo”.

La gran bestia había desaparecido, quedaba el mito y el frío capitalino, quizás en la ciudad y en la sociedad católica de los cincuenta, en las inmediaciones del centro de la capital, en alguna acera de san Victorino, un día, un hombre quizo convertirse en la gran bestia criolla, su imagen no aparece, ni fue publicitada por los Guns and roses, Jimmy Page no compró su casa ni colecciono sus objetos, no aparece en alguna portada de The Beattles, el mago criollo con corbatín y saco de paño sobrevive en la carnicería de mi barrio, entre muslos, hígados, pescados y alguna que otra frase de sus libros.


Por Juan Andrés Gutiérrez
juanandresgutierrez@hojanegra.com

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